August 16, 2021
Brothers and Sisters in Christ,
Our local Church continues to confront the issue of clergy sexual abuse of minors. We have done much
over the past two decades to address this terrible sin, putting strong structures and policies in place to
prevent it. We continue to acknowledge our past failures to protect children and we work toward healing
and reconciliation of victims of abuse in our Diocese. View PDF: Bilingual
Yet, we also must deal with the pain of new revelations in the news detailing allegations of abuse and
misconduct by trusted leaders in the Church. This is a reminder that we are still facing this evil and, thus,
the need for us to be vigilant in our efforts to protect children and to continue to educate all ministers of
our Church about this issue. The work of protecting our children belongs to the entire Body of Christ!
This year I have begun my Episcopacy as the Third Bishop of San Bernardino. Let me be very clear with
you that I condemn, in the strongest possible terms, the sexual abuse and/or harassment of a man,
woman or child in every case. It goes against everything that God intended when he created every human
person with an inherent dignity. As children of God, we are called to treat all our brothers and sisters with
the same love and respect with which we would be treated. (CCC, no 1964). To sexually assault or harass
another person is to diminish their human dignity and worth.
When I arrived in the Diocese of San Bernardino, I was so heartened to see all that is being done in this
local Church to address the issue of clergy sexual abuse of minors. We have established an entire
ministry, the Office of Child and Youth Protection, to oversee education and enforcement of our Safe
Environment policies; and we have a Victims’ Assistance Coordinator who provides pastoral and
emotional support to victims of abuse in the name of the Church. Because of these things, and the
ongoing commitment of our clergy and lay ministers, our parishes and Catholic schools are some of the
safest places for children and youth that you will find.
We’ve also taken some very important steps in recent years to acknowledge publicly past incidents of
abuse in our Diocese and work toward reconciliation with victims of abuse. In 2018, the Diocese published
a list of all priests credibly accused of sexual abuse of a minor over our 40-year history. We continue to
update that list on the diocesan website when we become aware of any new credible allegations. In 2019,
we were one of six dioceses in California to participate in the Independent Compensation Program (ICP
for Victim-Survivors of Sexual Abuse of Minors by Priests, an independent, voluntary program that has
allowed victims to receive financial compensation as a reparation for the abuse they experienced.
I extend my blessings and my deep appreciation to all who have shared in the work of our commitment to
protect children. We are becoming light in a place that once covered us in darkness.
Part of our responsibility in this ministry is to create an atmosphere of encouragement for those who have been abused to come forward and report it. As the leader of this local Church, I want to strongly
encourage anyone who has experienced the trauma of sexual abuse or harassment to please report it to
the proper authorities. Child abuse or harassment must be immediately reported. Child abuse must be
reported to police or county child protective services. Harassment must be reported to your employer or
pastor – depending on the nature and setting. You may visit the Office of Child and Youth Protection
website at www.docyp.org to get more detailed information on how to report abuse.
I know that this remains a painful issue for many, bringing feelings of shame, anger, and denial. Please
know that as your Bishop, I continue to hold you in prayer and our Church walks with you in your pain and
doubt. We have been humbled by this experience and we will use this humility to guide us on the path of
reconciliation that God lays before us. We are imperfect but we carry forth in hope. We allow God to
renew in us the holiness that we seek but cannot find on our own.
Let us all continue to pray for the healing of all victims of abuse and let us support each other in our
steadfast commitment to protect our precious young ones from harm through the Ministry of Child and
Youth Protection.
In Christ’s Love,
Most Reverend Alberto Rojas
Diocese of San Bernardino
Agosto 16, 2021
Hermanos y Hermanas en Cristo,
Nuestra Iglesia local sigue enfrentando el asunto del abuso de menores por parte del clero. Hemos
hecho mucho de nuestra parte a través de las últimas dos décadas para enfrentar este terrible pecado,
implementando estructuras y pólizas fuertes para prevenirlo. Seguimos reconociendo nuestras fallas
anteriores en proteger a los niños y trabajamos hacia la sanación y la reconciliación de las víctimas del
abuso en nuestra Diócesis.
Sin embargo, también tenemos que lidiar con el dolor de nuevas revelaciones en las noticias que detallan
alegaciones de abusos y mala conducta de parte de líderes confiados en la Iglesia. Este es un recuerdo
que todavía enfrentamos este mal y, por lo tanto, la necesidad de que estemos vigilantes en nuestros
esfuerzos por proteger a los niños y de continuar educando todos los ministros de la Iglesia sobre este
asunto. ¡El trabajo de proteger a nuestros niños le pertenece al Cuerpo de Cristo entero!
Este año he comenzado mi Episcopado como el Tercer Obispo de San Bernardino. Deseo hacer muy
claro que yo condeno, en los términos más fuertes posibles, el abuso sexual y/o el acoso de un hombre,
mujer o niño en cada caso. Va en contra de todo lo que Dios tuvo en mente cuando creo̒ a cada ser
humano con una dignidad inherente. Como hijos de Dios, estamos llamados a tratar a todos nuestros
hermanos y hermanas con el mismo amor y respeto con el cual queremos ser tratados (CIC, no 1964).
Asaltar sexualmente o acosar a otra persona es disminuir su dignidad y valor humano.
Cuando llegue̒ a la Diócesis de San Bernardino, me alentó ver todo lo que se está haciendo en esta
Iglesia local para enfrentar el asunto del abuso sexual de menores por parte del clero. Hemos
establecido un ministerio entero, La Oficina para la Protección de Niños y Jóvenes, para tomar cargo de
la educación y la implementación de nuestras pólizas de Ambiente Seguro; y tenemos un Coordinador de
Asistencia a Víctimas que provee apoyo pastoral y emocional, en nombre de la Iglesia, a las víctimas de
abuso. Gracias a esto, y el compromiso continuo de nuestro clero y nuestros ministros laicos, nuestras
parroquias y escuelas católicas son algunos de los lugares más seguros que existen para niños y
jóvenes.
También hemos tomado pasos muy importantes en los años recientes de reconocer públicamente
incidentes anteriores de abuso en nuestra Diócesis y de trabajar hacia la reconciliación con las víctimas
de abuso. En el 2018, la Diócesis publico̒ una lista de todos los sacerdotes creíblemente acusados de
abuso sexual de menores en nuestra historia de 40 años. Continuamos actualizando la lista en la página
web de la Diócesis cuando sabemos de nuevas alegaciones creíbles. En el 2019, fuimos una de seis
Diócesis en California que participamos en el Programa Independiente de Compensación (ICP) por sus
siglas en inglés para víctimas-sobrevivientes de abuso sexual por sacerdotes cuando eran menores, un
programa independiente y voluntario que le ha permitido a víctimas a recibir compensación financiera
como reparación del abuso que vivieron. Extiendo mis bendiciones y mi profunda apreciación a todos aquellos que han compartido en el trabajo de nuestro compromiso de proteger a los niños. Estamos siendo luz en un lugar que una vez estaba cubierto en oscuridad.
Parte de nuestra responsabilidad en este ministerio es crear un ambiente de ánimo para que aquellos que han sido abusados lo reporten. Como líder de esta Iglesia local, quiero animar fuertemente a cualquier persona que ha experimentado el trauma de abuso sexual o acoso que por favor lo reporte a las autoridades correctas. El abuso o acoso de niños tiene que ser reportado inmediatamente. El abuso de niños se debe reportar a la policía o a los servicios de protección de niños del condado. El acoso se
puede reportar a su empleador o párroco-dependiendo de la naturaleza y el contexto. Puede visitar la
página web de la Oficina para la Protección de Niños y Jóvenes www.docyp.org para recibir información
más detallada sobre como reportar el abuso.
Se que esto continúa siendo un asunto doloroso para muchas personas, causando sentimientos de
vergüenza, enojo y negación. Por favor sepan que, como su Obispo, sigo orando por ustedes y que
nuestra Iglesia camina con ustedes en su dolor y su duda. Esta experiencia nos ha humillado para
guiarnos en el camino de la reconciliación que Dios nos muestra. Somos imperfectos, pero seguimos
adelante con Esperanza. Permitimos que Dios nos renueve en la santidad que buscamos pero que no
podemos encontrar por nuestra propia cuenta.
Los invito a que continuemos orando por la sanación de todas las víctimas de abuso y que nos apoyemos
el uno al otro en nuestro compromiso de proteger a nuestros jóvenes preciados del daño, a través del
Ministerio de Protección de Niños y Jóvenes.
En el Amor de Cristo,
Obispo Alberto Rojas
Diócesis de San Bernardino